Strait of Magellan & Chilean Fjords

jueves, 14 de junio de 2012


EMBARCO EN BT HUEMUL
                                       Jaime Barrientos Proboste


                Buque Tanque “Huemul” – Terminal Calbuco - Muelle San José - Portuaria Cabo Froward

  
Valparaíso había amanecido con un cielo parcialmente cubierto y con cierto aire cálido en el ambiente, lo que no es usual en el mes de Mayo. Había transcurrido media mañana, cuando subí las escalas del edificio donde debía entregar mis documentos de embarco para su revisión y fotocopiado.
Alfredo, al momento de saludarnos, me dijo: “Capitán! llega usted justo a tiempo, ¿está en condiciones de volar a las 2 p.m. para embarcarse en el “Huemul”? Tendría que salir hacia el aeropuerto al mediodía. Ya en el mes de Febrero pasado, me había comentado acerca de la ocasión por la que ahora estábamos conversando nuevamente. Le contesté que sí, de manera que en la hora y media que tenía por delante, regresé a mi hogar y llené una maleta con todo lo necesario para el viaje. Poco tiempo pasó desde que me desocupé de esos afanes, cuando llegó el vehículo que me llevaría a la terminal aérea capitalina.



Mientras nos desplazábamos por la Ruta 68, pensaba en que habían transcurrido 14 años desde mi última estadía en el puerto de Caldera. Lugar que ocupa gratos recuerdos en mi memoria, debido a que en no pocas ocasiones, mientras el “Alpaca” estaba descargando productos limpios del petróleo, vale decir, gasolinas, petróleo diesel, y kerosene de aviación; junto a otros integrantes de la dotación, arrendábamos una cancha de baby-fútbol. Allí, teníamos la oportunidad de estrechar el vínculo de amistad y buena relación personal, corriendo detrás de una pelota. En dichas partidos o “pichangas” y luego de 2 horas de juego, quedábamos extenuados, pero contentos de haber quemado algunas grasas corporales y ejercitado nuestros cuerpos poco acostumbrados a movimientos enérgicos. La vida a bordo transcurría sin sobresaltos y en un grato ambiente de trabajo y camaradería. Una modesta actividad deportiva contribuía en mucho para que eso fuese una realidad. Cómo no recordar las ocasiones en que también teníamos la oportunidad de zambullirnos por un par de horas en la playa de Bahía Inglesa. Ah! magnífico momento para dar esparcimiento al espíritu y relajo al cuerpo, luego de brazadas y chapuzones en el agua de esa playa que año tras año atrae a muchos visitantes que llegan a la Región de Atacama. La combinación de amistad y esparcimiento de calidad, dentro de una dotación a bordo de una nave mercante, es un buen estímulo que ayuda para llevar a cabo un buen trabajo de parte de todos quienes la integran. En los tiempos actuales, sería bueno considerarlo ya que se observa que la vida  a bordo, se desarrolla en un ambiente más personal y privado, tal vez, por efecto de la posesión de medios de comunicación y audiovisuales que la tecnología actual a la mano provee con cierta facilidad. Trabajo y ostracismo e individualismo, no es una buena combinación. Sí lo es, en lo posible, aprovechar las instancias de contacto con la naturaleza y la práctica de algún ejercicio físico grupal, como también la camaradería en los espacios comunes que la nave pueda ofrecer. A bordo, históricamente han existido también las mesas de “pin– pon”, las que en su simpleza, brindan la ocasión para la necesaria “liberación de tensiones” acumuladas, tanto por los ritmos de trabajo como por decenas de noches en que el sueño no ha sido posible conciliar a causa de movimientos de la nave más allá de lo normal y resultantes de condiciones de mar adversas.

El automóvil se aproxima a la plataforma de embarque de pasajeros, por lo que suspendo mis recuerdos y vuelvo al tiempo presente.

Luego de 60 minutos de vuelo, el desierto se deja ver desde el aire, vasto y vacío, al menos eso parece desde los 15000 pies según ha informado el capitán del avión, agregando que en poco tiempo más estaremos aterrizando. A lo lejos se divisa Bahía Inglesa y la extensa playa contigua al balneario conocido de muchos. Calderilla y Caldera se muestran poco, es que las nubes no permiten verlas con claridad. El avión se posa en la loza y carretea hacia el lugar de desembarco. La terminal aérea aquí es nueva para mí y pronto puedo darme cuenta de que tiene un diseño distinto a las del sur de nuestro país. La adornan plantas y flores que contrastan con el árido desierto y hacen frente a la seca climatología del lugar.
La escala de desembarco ya está adosada a la estructura de la aeronave y puedo pisar el suelo nortino, ese donde a no tantos kilómetros, se llevó  a cabo uno de los rescates de un grupo de mineros más espectaculares en la historia de muchos países enfrentados a situaciones análogas de infortunio.
La autopista de color negro y delimitaciones blancas va siendo transitada a velocidad moderada. Su conductor me lleva hacia Caldera, donde una vez arribados, me dirijo a la Capitanía de Puerto. Allí, le entrego mi Libreta de Embarco al funcionario a cargo de ese tipo de trámites. La hojea buscando los respectivos sellos e inscripciones que dan cuenta que todo está en orden y vigente. Terminada su revisión, estampa un adhesivo que señala que me embarcaré en el cargo de Capitán del Huemul. También pone su rúbrica y me la devuelve.

“Lahuán”, es el nombre de la embarcación que me llevará al costado del buque amarrado al terminal petrolero ubicado en el sector norte de la bahía. Mientras se separa y aleja del muelle tomo algunas fotografías del paisaje ante mis ojos. Ha pasado bastante tiempo desde que lo vi antes de cambiar de trabajo. Los cortos 7 años que estuve en buques administrados por Humboldt, fueron años felices, no solo para mí, sino que también para mi familia. En esos años, tuvimos la ocasión de navegar juntos en varias ocasiones, lo que sumado al hecho de estar en un tráfico comercial costero, ayudó a llevar una vida de mayor contacto con mis seres queridos. Ya había navegado mucho hacia el Lejano Oriente, Europa, Centro América, Estados Unidos y el cono sur de Sudamérica. Pasado ese tiempo, el cabotaje fue una etapa posterior. Los puertos de Quintero y San Vicente se constituyeron en aquellos de recalada frecuente para embarcar diversos productos líquidos derivados del petróleo. Estos tenían-al igual que en la actualidad- como destino, los puertos de Guayacán, Caldera, Antofagasta, Iquique y Arica. Ocasionalmente era el turno de Puerto Montt, Chacabuco y Punta Arenas. En este último, dada la existencia de un contrato de fletamento entre Ultragas y Methanex, transportábamos Metanol hacia Punta Escuadrones y Quintero, a los terminales de Oxiquim. El “Alpaca” y varias de sus dotaciones, tuvieron roles protagónicos en el naciente negocio del transporte de productos químicos llevados a cabo por un armador establecido en Chile. No fue menor el hecho que en Londres –por testimonio de un inspector de carácter técnico contratado por Shell-  se hubiesen sorprendido, ante el hecho que una nave dedicada a transportar petróleo, pudiese también llenar sus estanques de carga con un producto químico de la mayor exigencia en cuanto a la condición que debían reunir los espacios donde se cargaría. El mérito de todos aquellos tripulantes y oficiales que participaron en la tarea para acondicionar los estanques y contribuir al negocio naviero de manera exitosa, fue siempre reconocido y motivo de orgullo propio también. Luego de algunos años en ese quehacer, se sumó a la tarea en cuestión, un buque quimiquero cuyo nombre fue “Vicuña”, de origen danés y habiendo sido de propiedad de “Jo Tankers”.

El Contramaestre, don Luis Toloza, fue la primera persona con quien nos estrechamos en un abrazo que expresaba el aprecio mutuo. Fue mucho lo que aprendí de él cuando llegué por primera vez a un buque tanque. Él, junto a un bombero también reconocido en Humboldt, don Luis Araneda, fueron descubriendo ante mí algunos de los misterios y tecnicismos de este tipo de buques. Pocos minutos después, en la puerta del camarote del Capitán, nos saludamos afectuosamente después de habernos conocido y navegado juntos 18 años atrás. En ese tiempo era el tercer oficial, don Rodrigo Rojas. Ahora, yo debería tomar su puesto por un corto período de tiempo.
La hora del zarpe llegó y la nave una vez fuera de la bahía de Caldera, puso proa hacia el sur.

Quintero es el próximo puerto, allí se llenarán los estanques de carga con los ya mencionados productos, para luego transportarlos hacia el terminal petrolero de la décima región. Se trata del Terminal Calbuco y su muelle “San José” de propiedad de Portuaria Cabo Froward, emplazado en un sector conocido con el nombre de “Pureo”.
El buque ya ha abandonado el terminal de Enap-Aconcagua y permanece fondeado aprovisionándose de frutas y verduras. También está cargando lubricantes para la maquinaria existente a bordo. Luego, al concluir esto, zarparemos hacia el sur nuevamente.

Es la tarde del sábado, “la roja de todos” hace lo suyo allá en el altiplano boliviano, conquistando tres puntos luego de triunfar por dos goles a acero. La navegación transcurre apacible, poco viento del sur y el mar es de un oleaje de poca altura que no ofrece mayor resistencia al paso del “Huemul”. La costa de la VIII región está por babor y todavía restan unas 38 horas antes de entrar a los canales chilotes. Por allá lejos, el Canal Chacao espera. Es el acceso norte de de una zona en que abunda el color verde de la vegetación, los techos plateados se observan por doquier y se percibe el humo de las chimeneas de las cocinas hogareñas. Allí, en ese espacio íntimo de cada hogar es donde transcurre la mayor parte de la vida, en el renombrado archipiélago de mitos y leyendas como también de creciente desarrollo. La actividad acuícola y salmonera, ha contribuido notablemente al bienestar de una sociedad que algún día, estará verdaderamente conectada con el norte del país de concretarse la construcción de lo que sería un verdadero ícono nacional, el puente sobre el canal que une el Océano Pacífico con el Golfo de Ancud.  
Poco falta para que la luz de un nuevo día se haga presente en Chiloé. El Faro Punta Corona se deja ver con fuerza por nuestra proa y cuando estemos en sus cercanías, enfilaremos en dirección este para ingresar a las protegidas aguas de los canales sureños.
Mientras amanece, ya se aprecian las destellantes luces rojas del cableado eléctrico que cruza el Chacao en su sector más angosto. La corriente de llenante ya se hace sentir, por lo que nuestra velocidad se verá incrementada notoriamente por acción de la luna que se encuentra plena y más cerca de lo habitual en su rotación alrededor del planeta en que vivimos. Tenemos mareas de sicigias, o sea, las de mayor amplitud que se puedan experimentar por estos días del año.
Aún está oscuro cuando nos aproximamos a la entrada del canal flanqueado por la Punta Corona y la Isla Sebastiana. Sólo restan un par de horas para que la luz de un nuevo día se haga manifiesta, mientras tanto, las luces del alumbrado eléctrico de Ancud se ven con claridad, permitiendo dar cuenta de la población que cobija en sus verdes y suaves colinas. Son aproximadamente 40.000 almas que se mueven cada día en esa pequeña ciudad enclavada en la parte norte de la Isla Grande de Chiloé. Desde allí, en el mes de Mayo de 1843 zarpó la goleta de igual nombre que la ciudad, siendo su comandante, don Juan Williams Rebolledo que transcurridos 4 meses de azarosa navegación por canales y mar abierto, llegarían a izar el pabellón patrio en la costa occidental del paso oceánico que une los océanos Atlántico y Pacífico. El Estrecho de Magallanes desde ese instante y por determinación de don Manuel Bulnes, pasó a ser parte de nuestro territorio. El sueño de O´Higgins se había hecho realidad.

                                          Bahía de Ancud, margen sur

La Bahía de Ancud contiene un área que se le denomina: “Estación de Prácticos”,  vale decir, es un sector delimitado por un círculo de casi 1 milla de radio, donde se produce el embarco o desembarco de Prácticos de Canales. Ellos son capitanes de la marina mercante –también hay oficiales en retiro provenientes de la marina de guerra- que son parte de un grupo de profesionales calificados y habilitados, para ejecutar la función de asistencia a la navegación en aguas interiores de nuestro país en aquellas naves –mayoritariamente extranjeras- que lo soliciten. Es la Oficina de Practicaje y Pilotaje, dependiente de la Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante, en quien descansa la prestación del servicio que incluye también la tarea de asistir las maniobras de atraque y desatraque en los puertos de la república.

Luego de navegar un par de horas en el Golfo de Ancud,  estamos próximos a ingresar al Paso Quihua. Desde allí hasta el terminal donde se efectuará la descarga de gasolinas y petróleo diesel solo restan casi seis millas marinas.

El práctico de puerto ya está a bordo, ha venido desde la ciudad de Puerto Montt distante 50 kilómetros aproximadamente. Un remolcador nos escolta y apoya en la maniobra de amarre que se desarrolla normalmente. El viento que sopla del suroeste contribuye a posicionar a la nave que se apoya suavemente en las estructuras dispuestas para llevar a cabo el trabajo de transferencia de la carga.

Ya es pasado el mediodía, el almuerzo está servido…

jueves, 24 de mayo de 2012

Bienvenidos!!

                                          Cordillera Darwin-Tierra del Fuego (Bahía Ainsworth)


Durante 43 años a la fecha he tenido la oportunidad de navegar por la Zona de Canales de Chile comprendida entre el Canal Chacao y el Cabo de Hornos en el cumplimiento de tareas de orden laboral. Los roles a bordo de distintas naves de bandera nacional y extranjera han sido diversos, siendo en la actualidad uno que tiene que ver con la prestación de servicio que el Estado de Chile efectúa a naves extranjeras que requieren navegar aguas interiores chilenas en sus navegaciones de océano a océano, vale decir, desde el Pacífico al Atlántico o viceversa. Luego, quienes cumplen este trabajo de asesoría a la navegación, se denominan como "Prácticos de Canales". Estos provienen de dos fuentes de formación profesional, donde en algún momento de su desenvolvimiento profesional han ejercido el mando de naves, ya sea de la Marina Mercante Nacional o Marina de Guerra. Luego de las debidas acreditaciones, postulan a un puesto de trabajo que les permitirá experimentar múltiples y enriquecedoras experiencias marineras y socioculturales con personas de distintas nacionalidades provenientes de los más diversos lugares del mundo.

Les invito entonces a conocer un poco más de nuestro país, a través de las vivencias en una zona geográfica de nuestro territorio, poco conocida aún por connacionales y cada vez más visitada por extranjeros de todos los continentes de nuestro mundo.

Jaime Barrientos Proboste
Capitán de Alta Mar

VIAJE EN CRUCERO

  “STAR PRINCESS”




Muelle Prat - Valparaíso

El crucero que ocupa una gran extensión del Terminal Pacífico Sur en Valparaíso está allí desde tempranas horas del día, es de aquellos que se desplazan entre los hemisferios norte y sur buscando la temporada estival y uno de gran envergadura. Su itinerario contempla recalar varias veces en el emblemático puerto chileno. Durante la tarde, poco tiempo antes del zarpe, embarcará un número de personas que bien podría ser igual a la población de algunos pueblos de nuestro país. El viaje escogido les llevará hasta Buenos Aires o Río de Janeiro, los otros puertos de inicio o término de cada tramo, en los cuales se llevará a cabo también un nuevo recambio de pasajeros.
Al momento de escribir este relato, ha transcurrido más de una década desde que los operadores de estas naves comenzaron a interesarse cada vez más por incluir Sudamérica en la oferta turística mundial. El beneficio de esta actividad económica, ha sido y es del aprecio de quienes son parte de la cadena turística en varias ciudades puerto de nuestro país. Lo mismo ocurre en el lado oriental de la Cordillera de los Andes.

Valparaíso se viste bien mientras estos grandes buques permanecen atracados a las instalaciones portuarias que que los acogen con variadas atenciones técnicas y logísticas. Desde los diversos miradores existentes en la ciudad, anfiteatro de una porción del Océano Pacífico, son muchos quienes no pierden la oportunidad de registrar –en una suerte de postal- el espectáculo ante sus ojos, por lo que la figura imponente de estas llamativas naves que invitan al esparcimiento y la aventura, no pasan desapercibidas y llevan también a imaginar las más variadas situaciones que constituyen parte de los sueños de vivir de manera diferente, aunque sea por pocos días, escapando de lo rutinario, del estrés y de aquello que se nos impone el habitar en la ciudad.

La tarde avanza y se aproxima el momento en que llegarán los pasajeros para embarcarse. Estos vendrán desde diversos lugares del mundo, los más, cansados del viaje previo hasta este lugar. Sin embargo, todos, sin excepción, tendrán las mayores expectativas, deseando experimentar nuevas y reconfortantes vivencias que les ayudarán a renovar su ánimo y espíritu, para enfrentar lo cotidiano de una mejor manera al momento de regresar a “sus mundos reales”. 

- Desconectarse de la vorágine en que vivimos en el mundo actual hace bien. ¿Qué duda cabe de ello?

Los pasajeros arribados en la nave proveniente de los puertos más septentrionales de la ruta efectuada; Río de Janeiro y Buenos  Aires, ya desembarcaron antes del mediodía para dirigirse a otros puntos de vacaciones o de regreso a sus lugares de origen. Son muchos los que, en su trayecto a Santiago, harán una pasada por las viñas ubicadas en la ruta. Allí degustarán vinos, quesos y racimos de uva frescos y agradables al paladar. Un almuerzo con vista al Valle de Casablanca también es parte de la oferta de los que se han atrevido a desarrollar la industria vitivinícola criolla.

Al despedirme de parte de mi familia, afuera del Terminal de Pasajeros de Valparaíso (VTP), les abrazo y beso con el deseo de verles nuevamente al cabo de un par de semanas. El lugar donde se efectúa el “check-in” está ubicado en la zona aledaña al Muelle Barón. Este, hace varios años fue convertido en paseo público, donde también se ejecutan algunos deportes náuticos como remo en kayak, buceo y navegación a vela permitiendo principalmente a jóvenes y adultos, tener un contacto más estrecho con el mar y gozar de sus bondades que producen gran bienestar físico y del alma también.
Los buses de acercamiento, en el lado interior del terminal, permanecen estacionados y sus conductores dispuestos para transportar a los pasajeros hasta el costado de la nave en poco más de 7 minutos de viaje. Al descender de estos, se observa el portalón del buque, pasarela o escalinata que permite el acceso al mismo. Una vez a bordo de la nave y antes del ingreso al sector de Recepción o “Front Desk”, el personal de seguridad verifica la identificación de cada pasajero y solicita su paso por el dispositivo detector de metales.

A bordo hay gente de múltiples nacionalidades, donde los latinos han aumentado en número y dentro de ellos los chilenos no se quedan atrás. La crisis económica no ha impedido que en este viaje se embarquen más de 2600 pasajeros y poco más de 1060 tripulantes.  El circuito turístico que les ha atraído en esta ocasión incluye puertos de la Patagonia Chilena (Punta Arenas) y Argentina (Ushuaia), navegación a través de fiordos y canales sumados al legendario Estrecho de Magallanes y una circunnavegación de la Isla Hornos para apreciar en toda su magnitud, el mítico Cabo de Hornos. Posteriormente, será el turno de visitar Puerto Stanley, en el archipiélago de dominio inglés conocido como Islas Falklands. Desde ese punto, la nave zarpará hacia los puertos de Buenos Aires y Montevideo para concluir en Río de Janeiro.

Llega mi turno de abordar el bus (shuttle) de aproximamiento al muelle donde está atracada la nave. A mi lado está una dama que ya cumplió con su período laboral en la vida, ahora está de vacaciones y es tiempo de recrearse por estos lados de Sudamérica. Al descender del bus, ella se dirige hacia el portalón de embarco (Gangway) de pasajeros, mientras yo lo hago hacia aquel que utiliza la tripulación del buque. Es la primera vez que opto por este lugar de acceso, dando inicio a lo que será un corto tiempo de trabajo a bordo de una nave que destaca por su diseño y tamaño. Es blanco como la mayoría de su tipo, pero algunas de sus estructuras ubicadas en la parte superior marcan la diferencia con otras. Este cuenta con una discoteca de forma muy singular, es como una gran pasarela tubular que está situada a popa de la nave y erguida en el piso 18. El inmenso buque cuenta también con un cine abierto a las estrellas, cuya pantalla digital es enorme también y de una resolución y amplificación de sonido que la convierte en una maravilla tecnológica.

En el Puente de Gobierno, luego de abrirse una puerta -que solo permite el ingreso después de digitar una clave conocida por un reducido número de personas integrantes de “Equipo de Puente”- un par de oficiales italianos me reciben amablemente. El Capitán no se encuentra allí en ese momento quedando pendiente el saludo protocolar para más tarde.

Cuando el crepúsculo ha llegado y faltan algunas horas para el zarpe con rumbo al sur, ya se encuentran a bordo casi todos los pasajeros. Algunos aún no han llegado. Están atrasados y vienen volando desde el Cuzco luego de visitar Machu Pichu. Mientras tanto, un océano amplio y azul, sumado a la brisa que sopla desde el suroeste, está ahí, muy cerca, esperando que sus aguas se rompan al paso de uno de los grandes navíos del mundo que lo surcan día tras día transportando a quienes se disponen a soñar y ofreciéndoles aquello que les caracteriza. El espectáculo es magnífico. Se aprecian la grandeza del mar y la configuración de la costa, pudiendo captar el detalle de casas y edificios que llenan el anfiteatro natural porteño. Valparaíso y Viña del Mar se muestran para permanecer en la retina y memoria de quienes las observan desde las distintas cubiertas de la nave, ya sea que tuvieron o no la oportunidad de visitar algunos de los atractivos con que cuentan ambas ciudades.

Ahora ya es de noche, las luces de las ciudades ante nuestra vista -que por estos días acogen a miles de visitantes- con un suave destello, despiden a la nave que reposó por más de 16 horas apoyada en su costado de babor (izquierdo). Mientras esta evoluciona en la “poza de abrigo” para enfilar hacia el norte primero y luego hacer lo propio hacia el sur, son muchos los huéspedes abordo que disfrutan el espectáculo. Tres pitazos largos se hacen oír en la Bahía de Valparaíso, es la señal de despedida que el Capitán ha hecho sonar como parte de una tradición marinera de larga data. Hacia adelante, la ruta de navegación contempla recorrer más de 1500 millas náuticas hasta el puerto de Punta Arenas, también conocido por muchos extranjeros como “Sandy Point”. La ciudad emplazada en la ribera occidental del Estrecho de Magallanes, es el próximo destino señalado en el itinerario de viaje durante la presente temporada. Puerto Montt no verá al “gigante blanco” en esta ocasión, tal vez –como en años anteriores- ocurrirá nuevamente en la temporada siguiente. Serán cuatro días de navegación, donde el Océano Pacífico que baña nuestras costas, los canales y fiordos australes sumados al paso oceánico descubierto en 1520 por don Hernando, se mostrarán a los visitantes en facetas distintas donde la lluvia, nubes, el cielo azul, el viento y temperaturas medias darán forma a días que podrían ser de “cuatro estaciones”.

                                MV "Star Princess" - Oficiales de Cubierta y Práctico de Canales J.Barrientos P.

El viaje se va desarrollando dentro del programa establecido, de modo que los pasajeros que conforman un grupo cosmopolita, tienen la oportunidad de lograr el esparcimiento y ocio buscados. La lectura, conversación, comidas y bebidas abundan. También hay espacio para asistir a las atracciones y entretenciones propias de estos colosos del mar donde también están presentes algunas tiendas que encantan con sus productos. Joyas, perfumes y objetos de recuerdo -entre otros- hacen disminuir el volumen de las billeteras o aumentar la cuenta de las tarjetas plásticas. Afuera, vientos intensos del sur hasta la Isla Mocha (Región del Bío Bío) producen cabeceos pronunciados de la nave. Esta hunde su proa en el mar por algunos segundos, para luego levantarla como si quisiese tomar nuevo aliento. Más al sur, la permanente mar de fondo del oeste, se hace notar con mayor intensidad pasado el paralelo 41° sur (próximo a la latitud en que se ubica Puerto Montt). El Golfo de Penas (Peñas) está distante casi un día de navegación desde el acceso norte (Bahía de Ancud-Canal Chacao) de los canales del sur. Allí los vientos soplan con mayor rudeza mientras el oleaje marino aumenta en poder y tamaño. Por la popa, se observa la estela, esa “huella marina” que da cuenta por breve tiempo del paso de la nave que se desplaza por el salado y vasto océano, brindando sus diversos espacios y atracciones a una multitud ávida de estímulos que satisfagan y colmen sus sentidos.  

Amanece, es el día en que el Canal Trinidad –cuyo nombre hace honor a la nave que una vez estuvo bajo el mando de don Hernando de Magallanes- se asoma débilmente por causa de la lluvia del momento y nos acoge con sus quietas aguas, permitiendo un navegar apacible y dentro de una geografía que encanta a todos los que gustan de la naturaleza agreste, impoluta y majestuosa. Montañas y cumbres nevadas se observan a poca distancia. Cámaras y grabadoras de video, son usadas por innumerables huéspedes de la nave, cada uno, entusiasmado por la experiencia, captura el paisaje circundante y dispuesto ante sus ojos, en un intento de conservar imágenes que tal vez no vuelvan a ver. Son muchos los que no quieren perderse el espectáculo natural que se revela potente, novedoso y casi único, donde también se puede reflexionar en cuanto a que esta parte del mundo, permanece igual a como fue visto por los primeros exploradores que navegaron estas aguas durante el siglo XVI.  
Los canales Concepción,  Andrés y Pitt quedaron atrás, mientras tanto el Canal Esteban y Castro son el último tramo de navegación en aguas interiores antes de salir al mar abierto. La tarde se va rápidamente, el Cabo Jorge está por la cuadra de estribor (90° a la derecha) y el Pacífico –que por el momento no se muestra de ese modo- se abre por la proa de la nave con olas de 3 a 4 metros y vientos del oeste de unos 35 nudos. Serán 73 millas (unos 150 kilómetros) por navegar antes de llegar al través del faro Islotes Evangelistas, situados a más de 20 millas marinas de la boca occidental del Estrecho de Magallanes. El sol alumbra con fuerza por algunos momentos, resaltando el color azul del mar y el blanco de las olas que rompen con vigor por la proa del buque. Un joven oficial de cubierta, marino escocés, me comenta que está contento de navegar las aguas del Pacífico austral después de un largo período de embarco en la polinesia de aguas tranquilas. Le gusta la braveza del océano por este lado del mundo, con olas poderosas y vientos de gran intensidad. Es que no ha visto cuan enérgica puede ser la condición de mar, que en los inicios de la década del 2000, fue capaz de provocar la caída de poco más de 70 contenedores desde una nave mercante al azul profundo. Tampoco ha estado en un tanquero de gran eslora (largo), cuya cubierta principal se rajó en una extensión de más de 50 metros mientras navegaba por el “Pacífico” entre el estrecho famoso y el Canal Trinidad.  Por último, no ha estado en buques de gran tamaño, cuyos capitanes han requerido ingresar a aguas interiores de manera urgente, para evitar olas de casi 12 metros de altura y vientos de 70 nudos o más que se presentan por causa de los sistemas de baja presión que abundan durante todo el año en estas latitudes.

Es en situaciones como las descritas, donde dicho sea de paso, se aprecia en todo lo que significa, el contar a bordo con la asistencia de navegantes de vasta experiencia, para asistir la navegación en las aguas australes de Chile. No es por nada, que nuestro estado, cuenta con profesionales del mar calificados para realizar dicha tarea y ejecutar la prestación profesional a los privados que lo requieran a la autoridad marítima nacional. Un significativo número de oficiales de la Marina Mercante Nacional y otros de la Marina de Guerra (en condición de retiro de la Armada de Chile), califican para tal función. Antes, ya han sorteado el debido proceso de selección y acreditación. Entonces, es por ese motivo, que en la nave que origina el relato de estas vivencias y  otras muchas de distinto tipo y tamaño, de propiedad de un gran número de empresarios navieros, arrendadores y operadores de ese rubro del comercio internacional, se sirven de tal prestación profesional para navegar por una zona que encanta a quienes tripulan diversas naves comerciales y a la vez ofrece el reparo o resguardo que se requiere para evitar su exposición a la inclemencia climática que caracteriza al Pacífico sur. De la mano de lo anterior, el estado hace lo propio, para preservar el medioambiente marino y el entorno natural en una zona que constituye un gran patrimonio del país.

Ya casi es de noche cuando la nave de armadores ingleses, con sus más de 3600 almas a bordo, pasa frente al Faro Islotes Evangelistas construido  a inicios del siglo XX. En dicha instalación de Control de Tráfico Marítimo, permanecen por un año algunos funcionarios de la Armada de Chile, los cuales llevan un registro de las naves que navegan por esta zona de nuestro mar territorial, ya sea que transiten por el Estrecho de Magallanes o su derrota (navegación) considere el paso por el Cabo de Hornos. Una de sus funciones consiste en brindar ayuda a los navegantes, expresada en información de carácter meteorológico y otras vinculadas a la navegación, que pudieran ser de interés durante su paso por aguas australes. También identifican y registran datos de las naves, cantidad y nacionalidad de tripulantes y pasajeros al igual que los nombres de aquellos que asisten la navegación y se encuentren a bordo en cumplimiento de reglamentos y normativas que aplican al asunto. Estos a su vez, dan cuenta del plan de navegación por aguas jurisdiccionales chilenas.

Los Cabos Pilar y Tamar, con sus cumbres no menores, están poco más adelante para brindar la deseada calma que otorgan las aguas interiores de la ruta tantas veces navegada por marinos de todo el mundo. Antes lo hicieron en buques a vela, luego a vapor, mientras que en la actualidad, son mayormente propulsados por petróleo y gas natural.
Por supuesto merecen mención especial, los nativos que habitaron la región antes del siglo XVI y que llegado el XIX se extinguieron por causas naturales, al igual que por contagios provocados por acción del “hombre blanco. Ellos, los nómades del mar de esa época, lo hacían en búsqueda de su sustento y abrigo para sobrellevar la vida en una tierra de reconocida dureza, sin más ambición que proveerse para sus necesidades básicas.

La medianoche ha llegado y poco después de iniciado un nuevo día, la nave surcará el “Paso Tortuoso”. Desde ahí hasta la capital de la Región de Magallanes y Antártica Chilena distan 103 millas náuticas, por lo que cerca de las 8 a.m. se arribará al puerto situado en la costa oriental de la Península de Brunswick. El Cabo Froward, en el extremo sur del continente americano –ese punto terrestre donde termina la tierra continua que comienza en Alaska desde el norte- que es admirado por cientos de navegantes de diferentes rincones del mundo. Desde allí hacia el sur, se accede al archipiélago fueguino. El mencionado hito geográfico es a su vez, parte de la Cordillera de Los Andes, que luego se sumerge y continúa dando forma a las nevadas y glaciales cumbres de la Cordillera Darwin, allí en la llamada Tierra de Humos por los primeros navegantes exploradores europeos.

Más tarde se mostrarán el Cabo San Isidro y la Punta Santa Ana. En esta última, lugar donde arribaron a esta zona del mundo, los primeros chilenos a bordo de la insigne “Goleta Ancud” y liderados por don Juan Williams Rebolledo. Allí intentaron desarrollar sus vidas, pero sin éxito, por lo que al cabo de 6 o 7 años buscaron una tierra más generosa y abrigada, asentándose finalmente, en el lugar donde se encuentra emplazada la ciudad actual. Esa donde nombres como el de don José Menéndez, doña Sara Brown y Francisco Nogueira, hicieron historia con sus vidas y desarrollo económico familiar. Luego fue el turno de José de los Santos Mardones, primer gobernador de la incipiente ciudad. También se suman a los conocidos por la comunidad regional, nombres como los Campos Menéndez, María Beethy,  Mateo Martinic  y otros que sería largo enumerar.

El día se ha iniciado ya hace algunas horas, cuando la nave de casi 300 metros de eslora se aproxima al punto donde largará el ancla para permanecer fondeados mientras dura la visita a Punta Arenas. En la rada del puerto, el buque evoluciona para acomodarse al viento y ubicarse en el lugar señalado por la Autoridad Marítima local. La urbe austral, capital de la Región de Magallanes con más de 120.000 habitantes, se muestra en un día donde la lluvia está ausente, mientras el viento comienza a soplar con mayor intensidad y con rachas intermitentes.
La ciudad patagónica a orillas del  principal paso que une los Océanos Atlántico y Pacífico, debe en gran medida su existencia,  a una decisión gubernamental que revela la talla de algunos hombres que tanto por su carácter, como personalidad especial, fueron capaces de tomar decisiones que cambiaron –en este caso para bien- la condición de un país. Don Manuel Bulnes, desde su puesto al gobierno del país,  contribuyó a que Chile se hiciese grande en la zona sur austral de nuestro territorio, quien a su vez se hizo eco de la visión de quien fuese el primer gobernante de la nación, don Bernardo O´Higgins Riquelme. 
Años después, vendrían europeos de Croacia, Inglaterra, Suiza, España y de otras naciones que también vieron la oportunidad de hacer sus vidas en la tierra que vieron los ojos de Magallanes y los valientes hombres de hierro que lo acompañaron en su expedición. Aquella que les condujo desde la península ibérica, hasta la tierra de las preciadas especias de la época, por allá, al otro lado del Océano Pacífico.


Los pasajeros de la blanca nave de pasajeros observan el puerto y la ciudad que se presenta ante ellos. En pocos minutos se dirigirán por medio de pequeñas embarcaciones, llamadas “tenders”, -es que el puerto no cuenta con instalaciones portuarias para naves de gran tamaño como lo es esta- las cuales los aproximarán al embarcadero dispuesto en el viejo y pequeño “Muelle Prat” para dar inicio al desarrollo de las actividades turísticas por las cuales han optado durante las 10 horas que tienen por delante.
Mientras esto ocurre, en Punta Arenas, otras comunidades regionales se suman al engrandecimiento de la zona austral, desarrollando su vida cotidiana y de trabajo en torno a las actividades ganaderas ovina y bovina, minera carbonífera, extracción de gas natural y petróleo, pesca y acuicultura. En la últimas décadas se ha sumado con fuerza el turismo, el cual se torna cada vez más importante en esta parte de nuestro país, potenciando y desarrollando aún más todas sus atracciones naturales que con sus cumbres, glaciares, fiordos y canales sorprenden a los más exigentes visitantes. Puerto Edén, Puerto Natales, Cerro Castillo, Villa Tehuelches, Río Verde, Villa O´Higgins, Porvenir, y Puerto Williams también quieren ser admirados por un mayor número de personas en los años venideros.


                                           Punta Arenas - Monumento a Hernando de Magallanes

La hora del zarpe ha llegado y la nave enfila hacia el sur, desplazándose suavemente y cerca de la costa, para permitir una última mirada a esta tierra patagónica, antes que la noche oscurezca todo. El Canal Magdalena, puerta de entrada a la zona fueguina se observa con las últimas luces del día. Por babor se divisa una nave que viene saliendo del Canal Gabriel, al sur de la Isla Dawson, es un crucero de expedición de armadores chilenos. El buque de turismo regional va en demanda también de nuevas atracciones naturales para sus huéspedes. La ocasión se presta para comunicarnos por  medio de una radio VHF (alta frecuencia) y comentar acerca de nuestros próximos destinos. Ellos recalarán después del mediodía en el Fiordo Pía, para admirar un majestuoso paisaje de la Cordillera Darwin con sus nevadas cumbres e imponentes glaciares. Nosotros recalaremos en el puerto de Ushuaia, Argentina. El lugar al cual los argentinos, se refieren como “El Puerto del Fin del Mundo”. No obstante, más al sur, se encuentra Puerto Williams en la chilena Isla Navarino. El primero cuenta con 60.000 habitantes aproximadamente, mientras el segundo, solo agrupa unas 2.500 personas.

Son las 06.30 horas, de un nuevo día, mientras se navega el Brazo Suroeste del Canal Beagle, permitiendo observar un paisaje de ensueño a los pasajeros que ocupan las distintas cubiertas de la nave. Otros lo hacen desde los balcones de sus camarotes. Son los que tienen el privilegio de estar acomodados en uno de ellos por la banda de babor (lado izquierdo del buque). En el trayecto, disponen de poco más de una hora para llenar sus sentidos con la vista de los glaciares y montañas que se dejan apreciar en esa parte de nuestro viaje hacia el fueguino puerto argentino. Ushuaia y sus casas dispersas por la ladera sur de un cordón montañoso, se asemeja en algún grado, a los alpes suizos de reconocida belleza.
Los hielos en el Romanche – Francia – Alemania – Italia y Holanda quedan registrados en cada cámara fotográfica y video grabadora habida a bordo. Nadie quiere perder la ocasión de registrar ese momento del viaje.
Ya en el brazo principal del Canal Beagle y en las cercanías del islote Contramaestre Perón, destacado marino chileno del pasado, quien hizo gran parte de su vida en la armada chilena –y  nada tiene que ver con un  antiguo mandatario de la república argentina-  se observa la lancha de prácticos argentina. Esta, trae a los profesionales que asistirán la navegación desde ese punto, hasta el puerto mismo. El embarco se lleva a cabo cuando la nave ha traspasado la frontera que divide la Isla Grande de Tierra del Fuego, desde Cabo Espíritu Santo por el norte, hasta la ribera norte del Canal Beagle por el sur. Los habitantes argentinos de Ushuaia y los chilenos de Puerto Williams, fueron testigos directos de manera especial durante el año 1978, de un conflicto que involucraba más allá de lo limítrofe, otros de orden geopolítico. La situación se hizo de mayor tensión diplomática, cuando algunos años previos al mencionado, el gobierno platense desconoció un laudo arbitral llevado a cabo –de común acuerdo por ambos países involucrados- por la reina de Inglaterra. Ella, según la apreciación del gobierno argentino había dado el favor al chileno, por lo cual lo declararon “insanablemente nulo”. De ahí en adelante, el problema se hizo mayor y se buscó un nuevo mediador que dirimiera la situación en litigio. La intervención –otra vez aceptada por ambos países- recayó en el Papa Juan Pablo II, quien designó a uno de sus más cercanos para llevar a buen puerto las negociaciones pertinentes. El Cardenal Samoré hizo lo suyo, logrando conciliar los intereses de ambos países.


                                                     MV "Star Princess" - Canal Beagle

El práctico argentino llega al puente y, después que saluda al capitán e intercambian información de carácter profesional, este último le entrega el control de la navegación. La tarea concluye con la nave atracada al sitio asignado por la autoridad portuaria. Mientras todo eso ocurre –observando algunas disposiciones del Tratado de Paz y Amistad existente entre ambos países- los prácticos chilenos abandonan el Puente de Gobierno, suspendiendo así el trabajo iniciado al zarpe del puerto de Valparaíso y habiendo desarrollado su gestión particular, tanto en zona de canales patagónicos y fueguinos como en Estrecho de Magallanes situados en territorio chileno.

La estadía en Ushuaia concluye por la tarde. Son cientos de turistas los que vuelven al hotel flotante habiendo visitado puntos que acapararon su interés. Entre ellos, el parque cercano a la Bahía de Lapataia, el Lago Fagnano, la Ex-Cárcel, un par de museos y una buena cantidad de tiendas ubicadas a lo largo de la calle San Martin. Por supuesto, la “Boutique del Libro” les brindó la oportunidad de obtener un buen libro entre miles de volúmenes de distinto género.
Llega el momento en que un nuevo práctico argentino tiene a cargo la ejecución de la maniobra, esta vez el desatraque de la nave, cuyos 300 metros de eslora ocuparon gran parte del muelle. También, le corresponde asistir la navegación hasta un par de millas antes de que la nave ingrese a la rada de Puerto Williams, Chile. En ese punto, cerca de la Punta Gusano, se produce el relevo por parte de un práctico chileno que reanuda su trabajo y aproxima la nave al punto donde el buque detiene sus máquinas de propulsión y permanece por algunos minutos para efectuar el trámite de entrada a Chile nuevamente. La comisión de recepción integrada por un Oficial del Litoral, otro de Extranjería de la Policía de Investigaciones y uno perteneciente al Servicio Agrícola y Ganadero lleva a cabo el trabajo administrativo pertinente. Todos ellos vienen acompañados de un representante de la Agencia de Naves quien tiene como función, apoyar toda la gestión y necesidades de la nave mientras se encuentre en territorio chileno.

Amanece cuando estamos navegando en las proximidades de la Isla Hornos. Estamos pasando frente al Paso Mar del Sur, que ofrece buen reparo (protección) de los vientos procedentes del oeste. Hacia allá se dirige también la nave de pasajeros que divisamos hace dos días. Luego, al salir de esa zona protegida enfilará o tomará un rumbo que lo llevará a la Caleta San León situada al sureste de la Isla Hornos. Una vez fondeados y dependiendo de la intensidad del viento y condición de mar, desarrollará su excursión matutina. En ese lugar, los 134 pasajeros a bordo, tendrán la ocasión de posarse sobre el suelo del último pedazo de tierra chileno. En su contorno expuesto al sur, está el margen septentrional del “Mar de Drake”, aquel que conecta el continente americano con la Antártica.
Mientras tanto, desde el crucero de bandera extranjera ya se observa claramente la Isla Hornos. Su costado sur contiene el Cabo mismo, el cual concita la atracción de miles de navegantes y, en esta ocasión de los pasajeros a bordo del buque que ya concluye su trayecto por aguas chilenas.
La circunnavegación a la isla –en esta ocasión- se efectúa en sentido contrario a los punteros del reloj, observando a nuestro paso, un territorio inhóspito y carente de más vegetación que la turba verde y amarillenta que cubre la mayor parte de las islas al alcance de nuestra vista. Ya en el lado oeste de la porción de tierra a nuestro lado de babor (izquierdo), se aprecian en toda su magnitud dos enormes rocas cercanas a la costa, denominadas “Rocas Catedral”, por su forma y consistencia que  han sido moldeadas por los golpes de mar y los embates de los fuertes vientos reinantes durante la mayor parte del tiempo cada año que ha pasado desde que están allí. Al seguir nuestra navegación cercana a la costa, ahora se observa el gran promontorio terrestre que da forma al Cabo de Hornos. Es una gran elevación rocosa, erosionada por la acción de los elementos a través de los siglos…desde que el mundo fue creado y sujeto a sus cambios más radicales.
La emoción y admiración se aprecian en un gran número de personas que observan extasiados el paisaje ante sus ojos. Es que han cumplido, tale vez, un sueño o simplemente se sorprenden ante la magnífica naturaleza frente a ellos.

El Océano Atlántico nos recibe con suaves vientos y oleaje moderado, brindando un apacible navegar y disfrute de todo lo que la nave ofrece a sus huéspedes. Es la hora del desayuno de modo que los pasajeros se vuelcan hacia los comedores. Tanto en aquellos de atención a la mesa como en el autoservicio. Hay lugares y atención para todos los gustos. La comida abunda, los comensales también.
      
El día transcurre dando espacio al ocio en todas sus formas. Se observan pasajeros acudiendo a las charlas acerca del próximo destino de la nave o, requiriendo información en cuanto a los tours que se ofrecen en el próximo puerto a visitar. Otros escuchan a un grupo que interpreta música criolla argentina, mientras tanto, no son pocos los que visitan las tiendas y lugares donde se lleva a cabo una venta especial...es que están liquidando diversos artículos a precios bajos. La conversación abunda, los lectores se acomodan en espacios más cómodos y menos concurridos. Internet también está al alcance, aunque a precios que dicen relación con la gran distancia a que la nave se encuentra del más cercano centro urbano.
Después de la cena, el teatro, las salas de baile y el casino reciben a la mayor cantidad de personas que prefieren no estar en sus camarotes o cabinas. El cine al aire libre recibe a los más dispuestos a estar a la intemperie quienes por estos lados del Atlántico deben abrigarse para no estropear el paseo en el gigante del mar que han escogido para su disfrute por casi dos semanas.

En el horizonte ya se divisa la costa de las Islas Falklands (Malvinas), el día se ofrece sin lluvias y con cielo parcialmente cubierto. Cuando la nave ingresa a la bahía donde permanecerá por casi 9 horas se cruza con un Remolcador de Alta Mar que va saliendo a faenas propias de una prospección petrolera. Ya se sabe que cerca de las islas existen grandes reservas de “oro negro”.
La nave ha fondeado mientras se aproxima una lancha que trae a la comitiva oficial de recepción para otorgar la “Libre plática”  y permitir el acceso de los pasajeros a tierra firme. Los residentes que ofrecen tours  a las atracciones que ofrece Puerto Stanley y sus cercanías ya están en las cercanías del muelle y preparados con sus vehículos Land Rover. La oferta es variada y la constituyen visitas a museos, iglesias, memorial de los caídos el año 1982, pingüineras, restaurantes y tiendas de souvenirs. Dentro de todo, una caminata libre por la ciudad es la oferta que capta la atención de un mayor número de personas.
Puerto Stanley cobija unas 2500 almas que se abocan a la actividad ganadera y turística principalmente. Otros recursos económicos provienen de licencias de pesca que se otorgan a naves extranjeras en búsqueda de calamar, krill y peces que abundan en las gélidas aguas del Atlántico Sur.

Llega la noche, Puerto Stanley ya quedó atrás. Un día y medio completo más, brindarán a los pasajeros la oportunidad del relajo absoluto. Luego, se verá la costa de Uruguay donde los edificios de Punta del Este destacarán en el horizonte.
Las aguas barrosas del estuario de La Plata se abren por la proa del crucero de placer y se aprecia un número importante de naves mercantes que van en el mismo sentido, otras vienen de haber navegado el río y comienzan su navegación oceánica costera. La mayoría va y viene desde Buenos Aires y puertos ubicados en las riberas del Paraná. También los hay aquellos que se dirigen o dejan Montevideo.

Sopla una brisa agradable, mientras el buque se desplaza lentamente hacia la bohemia y atractiva ciudad capital del tango donde nuevas emociones esperan a sus visitantes de los más diversos rincones del mundo…
Más al norte, será el turno de la tierra carioca, donde la samba es la danza que cautiva a miles, tanto por su ritmo como por la gracia y colorido de los trajes característicos de aquellos bailarines que se lucen año tras año durante el conocido carnaval de Río de Janeiro. 

miércoles, 28 de marzo de 2012

Puerto Edén



          PUERTO EDÉN - PATAGONIA - CHILE

                            Puerto Edén 2011- Sector occidental- Escuela G-6 (Techo rojo)


Poblado de pescadores que tuve la ocasión de conocer en los incios de mi vida laboral y profesional. En esa época -año 1976- todavía se efectuaba trueque de mercancías en dicha localidad ubicada en un sector de la isla Wellington dentro de la Región de Ultima Esperanza.
La gente de la Villa, en la actualidad sigue desarrollando actividades laborales en torno a la pesca y recolección de mariscos, dentro de los cuales destacan sus "cholgas ahumadas" las cuales se comercializan con éxito en los mercados de Puerto Montt, Puerto Natales y Punta Arenas. Otro tanto de los productos alcanzan los mercados de la VII Región aunque en menor cantidad.
Durante el año 2011, se dio término a la construcción de una rampa de similares características a las que se observan en Pargua y Chacao (Continente e Isla Grande de Chiloé respectivamente) como parte del programa de gobierno, para mejorar la conectividad de zonas apartadas de los grandes centros urbanos de nuestro país.
Destaca dentro de las casas que cobijan a los pobladores de tan particular lugar de nuestro país, la Escuela Pública y la Capitanía de Puerto. La primera sirve además para llevar a cabo diversas actividades socioculturales de los habitantes y la segunda ejerce -entre otras funciones- el Control de Tráfico Marítimo de la zona.

Puerto Edén tiene como poblado más próximo, hacia el norte, la localidad de Caleta Tortel y por el sur, Puerto Natales. Es en esta ciudad donde los residentes de logran acceder a servicios como: atención médica, materiales de construcción, alimentos, etc.  Cabe señalar también que, la necesaria conectividad con otro centro urbano de importancia se logra por medio del servicio regular de transporte que presta desde varios años a la fecha, la compañia naviera -perteneciente al holding Nisa Navegación S.A.- Naviera Magallanes (Navimag), cuyo nombre traspasa nuestras fronteras por los innumerables turistas extranjeros que buscan cada año un espacio en sus acomodacines para navegar hacia Puerto Natales zarpando desde Puerto Montt. La duración del viaje alcanza tres días de navegación donde se observarán parajes de belleza excepcional ubicados en los archipiélagos de Chiloé, Chonos, Golfo de Penas y Canales Patagónicos.

Cuando se está en Puerto Edén, que dicho sea de paso, se encuentra dentro del Parque Nacional Bernardo O´Higgins, normalmente se experimentan bajas temperaturas dada su cercanía con el Glaciar Almirante Montt cuya gran masa de hielo es parte de "Campo de Hielos Sur" y los cerros aledaños que permanecen con nieve practicamente todo el año. Es de señalar como aspecto importante a retener en la memoria, que casi en la misma latitud en que se encuentra el poblado de mariscadores, se encuentra el Ventisquero Pío XI siendo este el que posee el mayor frente de hielo que cae al fiordo del mismo nonbre en toda la patagonia.


 

Pilotaje en Motonave Corral





                                            Pilotaje en “MN Corral”
                                  (Time Charter -  Arriendo por Tiempo - Transmares Ltda.)




La llegada a Punta Arenas fue con una antelación más allá de lo usual, de modo que la ciudad estuvo a nuestra disposición por poco más de un día lo que permitió visitar algunos amigos allí.
Por la tarde del día Lunes y habiendo contactado a gente del Departamento de


Operaciones de Ultramar, para confirmar la llegada de la nave a la zona de pilotaje, salimos de Punta Arenas con dirección a Punta Delgada -distante 170 kilómetros al noreste- en el vehículo acostumbrado conducido por don Rubén. La ruta ya estaba casi oscura luego de terminado el crepúsculo solar, aún así,  la pampa magallánica mostraba sus contornos bajo la tenue luz de las estrellas y la luna que a su vez se dejaba ver en toda su redondez.  Mientras avanzábamos lo hacíamos en medio de un tráfico de  vehículos de mediana intensidad, no exenta de riesgos por causa de algunos motorizados que circulan excediendo los límites de velocidad establecidos y sin mayor control de la autoridad competente. Afortunadamente la escarcha y nieve no estaban presentes esa noche, lo cual indudablemente hace del viaje tanto a fines del otoño como en meses invernales, uno en que la velocidad de los rodados debe ser lenta y controlada.

La Capitanía de Puerto de Punta Delgada –lugar donde se encuentra la Estación de Prácticos del área- nos recibió con una condición de tiempo donde el viento soplaba con poca intensidad, raro si tenemos en cuenta que es la  Patagonia austral, donde Eolo se hace notar la mayor parte del año.
Después de una cena liviana, una buena cama se constituyó en la mejor opción para el descanso previo al embarco -normalmente en un horario que no corresponde al diurno- para enfrentar la tarea de pilotaje. El cielo continuaba mostrando su esplendor reafirmando la grandeza de la Creación.

                                     Capitanía de Puerto y Faro Punta Delgada-XII Región de Magallanes

Los conocidos marinos de la Lancha “Choique”, llegaron a la Capitanía de Puerto para recoger nuestro equipaje constituido por cartas náuticas, computador y las consabidas y necesarias pilchas, más algunos confites y frutas en caso que la dieta a bordo fuese muy distinta a lo que solemos comer. Como de costumbre, la amabilidad de la tripulación de la “Choique” se hizo presente y el cocinero siempre bien dispuesto, nos ofreció desayuno con pan amasado recién horneado, ¡que ganas de llevarse algunos para el viaje! Mientras sorbíamos nuestra taza de té y los bolos de carbohidratos producían gratos efectos en nuestro paladar, nos sentíamos observados por don Albert Von Appen, quien estaba en una fotografía en que luce su uniforme de capitán mercante y fue el fundador de empresas  donde ambos prácticos de canales, en años pasados, nos desempeñamos profesionalmente a bordo de buques que fueron parte de la flota de Ultragas, el “Alpaca” y “Vicuña”.


Casi dos horas demoró el viaje hacia Bahía Posesión – Estrecho de Magallanes, ubicada a unas 19 millas náuticas hacia el noreste de Punta Delgada. La corriente en contra se hizo notar y una vez llegados al área de plataformas petroleras –hoy inactivas después de varios años de trabajos de extracción de un recurso energético ya extinto allí- el patrón de la Lancha de Prácticos maniobró para abarloarse a la nave proveniente del Océano Atlántico.

El embarco se produjo de manera rápida, ya que no hubo que subir por una larga “escala de prácticos” compuesta por cabos y peldaños de dimensiones establecidas por la autoridad competente, siendo los últimos de madera natural y sin pintar para evitar que sea resbaladiza. La altura de la cubierta principal del carguero y la de la lancha no diferían tanto, de modo que el trasbordo se produjo dando un solo paso, mientras ambas naves se desplazaban paralelas y a velocidad moderada estando pegados sus respectivos cascos de acero.
La llegada al Puente de Gobierno del buque granelero fue en pocos minutos, ya que la nave es pequeña y su “caserío” o superestructura no es alta. El capitán Sergey Goryunov, de nacionalidad rusa, nos recibe gentilmente y luego del intercambio de información pertinente a la navegación, tomamos control de ella dando inicio a nuestra asesoría. De allí en adelante y luego de navegar una distancia de 1079 millas náuticas (1milla=1852 metros) compartiremos espacios de la nave por más de 4 días, hasta llegar a la Bahía de Puerto Montt.

Iniciada la tarea de pilotaje –conducción de la navegación en aguas interiores- ponemos proa al Faro Dirección, punto notable al oeste de la gran Bahía Posesión, cercana a la Boca Oriental del paso que une los océanos Atlántico y Pacífico  donde el descubridor lituano de quien toma su nombre, arribó el 1 de Noviembre del año 1520. Casi dos horas después estamos de vuelta en la Primera Angostura, sector donde se encuentran las naves que  transbordan un creciente número de vehículos desde el continente hacia Tierra del Fuego y viceversa. Los primeros exploradores le llamaron “Tierra de Humos” por causa de las fogatas que encendían los primeros habitantes de la región conocidos como los Onas o Selknams.
Son los usuarios argentinos los que más abundan en el mencionado paso, ya que las ciudades costeras del atlántico como San Sebastián, Río Grande y Cullen sumadas a Ushuaia, que se ubica en el extremo sur de la principal isla del archipiélago fueguino, en la ribera norte de un sector del Canal Beagle, constituyen el preciado mercado para la empresa chilena que presta el servicio de transportarlos por vía marítima, contribuyendo a su permanente crecimiento y desarrollo. El otro grupo que utiliza los ferries son los habitantes chilenos de la isla, dividida en dos de sur a norte, quienes trabajan y hacen su vida en las localidades de Cerro Sombrero,  Porvenir, y algunas grandes Estancias Ganaderas como Cameron. La enorme isla, es accesible también desde Punta Arenas cruzando el Estrecho en un viaje aproximado de 3 horas –en su parte más ancha- desde Tres Puentes hacia Bahía Chilota.


Más al sur, algún día, el apartado Puerto Williams ubicado en la ribera meridional del Canal Beagle, también contará con mayor conectividad, cuando exista el camino que una la pequeña ciudad de Porvenir con Bahía Yendegaia y esta con Puerto Navarino. Mientras tanto el Cuerpo Militar del Ejército abre camino, al igual que dieron forma a la Carretera Austral en la X y XI regiones. Una barcaza que presta servicio de transporte de carga y pasajeros entre Punta Arenas y el poblado que en 1953 fue llamado Puerto Elisa, brinda un invaluable apoyo a esa comunidad, cubriendo la ruta en casi 35 horas de navegación.  La población allí está compuesta por miembros de la Armada de Chile y civiles, llegando a ser 2500 habitantes aproximadamente. Todos ellos se han atrevido a vivir en una zona de bajas temperaturas pero generosa en recursos del mar y de potencial enorme para desarrollar la actividad turística –hoy con mayor fuerza que algunos años atrás- poniendo al alcance de muchos visitantes, los encantos naturales de la inmensa Isla Navarino y más allá, hasta el Cabo de Hornos. Para ello, los servicios públicos básicos están presentes como también un aeropuerto que cuenta con  servicios de transporte aéreo desde y hacia la capital de la región.

El Estrecho de Magallanes ya ha quedado atrás luego de casi 20 horas, los turnos de guardia de 5 horas y uno de 4 se suceden día y noche y ahora se abre ante nosotros la ruta de los Canales Patagónicos, donde las nevadas montañas y sinuosos pasos constituyen siempre una mezcla de atractivo y desafío. El Paso Shoal y el Canal Gray son nuestros objetivos más cercanos.

                                     Puerto Edén- Canales Patagonicos -XII Región de Magallanes

Ahora es Jueves y amanece en Puerto Edén. Estamos fondeados a la espera de la ausencia o disminución de intensas corrientes presentes este día en la Angostura Inglesa. La fase de la luna, que está plena, influye notoriamente en el flujo de las mareas. Llega la hora y la nave se enfrenta al exigente paso, las boyas que marcan algunos sectores de baja profundidad muestran que la corriente está presente aún y su velocidad es casi de dos nudos hacia el sur, contraria a nuestra dirección pero más gobernable. A media mañana había estado sobre los 5 nudos. El capitán Goryunov sentado frente a uno de los radares, se levanta cuando observa el rápido giro de la nave hacia estribor y mira la Isla Medio que está tan cerca, casi de tocar sus árboles. El islote Clío por babor, un poco más distante. Ahora habrá que “caer” o girar hacia babor, para sortear el bajo que indica la boya “Caution Norte”, luego, una última caída en este paso hacia estribor, pasando cerca de la Punta Hume y concluir la navegación de la Angostura Inglesa.  Desde allí ya se observa el ancho y profundo Canal Messier, abierto hacia el norte, que dejaremos al comienzo de la noche habiendo pasado cerca del lugar donde las aguas del Baker -aquellas que podrían ser recolectadas en una gran represa y dan que hablar por estos días- se unen a las saladas aguas del océano.
El Golfo de Peñas o más conocido como de “Penas” está tranquilo, sopla viento del noreste, de poca intensidad, pero la ola que viene viajando desde miles de millas al oeste por el “Pacífico” se hace sentir produciendo moderados balances en la nave.


Ya en las cercanías de Cabo Raper, ubicado en la Península Tres Montes, se observa en las pantallas de radar, una nave en sentido contrario, ellos van hacia el sureste para ingresar a los canales de la Patagonia Austral. Es el “Evangelistas” ,que transporta camiones y vehículos, como también algunos pasajeros extranjeros que se dirigen hacia Puerto Natales para luego continuar su viaje hacia Torres del Paine.
Los camioneros, pasajeros frecuentes en este buque que pretende ser la prolongación de la ruta 5 sur de nuestro país, constituyen el principal mercado de la compañía naviera presente aquí. También cobra importancia su rol, en el hecho que ayuda a la conectividad de los habitantes de Puerto Edén constituida mayormente por pescadores y sus familias. Cada semana el Ro-Ro “Evangelistas” recala allí, para descargar y embarcar las mercancías que permiten llevar adelante la vida en esa lejana localidad patagónica, en una zona que antaño fuera poblada por tribus de Alacalufes o Kaweskar.

Hoy es la mañana de nuestro tercer día a bordo y el viento que había estado ausente, ahora sopla con fuerza por la proa, provocando la disminución de la velocidad del barco en casi 3 nudos. La ola oceánica, de presencia permanente en estas latitudes, atenúa el efecto de la marejada producida por el viento, de lo contrario, nuestro desplazamiento sería más lento aún. La isla Inchemó,  en la Bahía Anna Pink está a la vista y alrededor del mediodía estaremos a su través, reanudando la navegación en aguas protegidas y dando sentido a nuestra presencia a bordo. El cielo está cubierto por nubes cargadas de agua, no obstante eso, nos encontramos en una zona del país cuyo entorno es una maravilla brindando placer la observación del paisaje y percibir el aroma de los bosques. Son los canales del Archipiélago de los Chonos donde el “Pulluche”, “Chacabuco” y “Errázuriz” nos dan la bienvenida al comienzo de una tarde gris y con chubascos ocasionales, pero que dejan ver las boscosas montañas donde se pueden apreciar algunas cascadas que hacen contraste con el color verde predominante. 

Salmoneros por aquí y allá están presentes en el área, haciendo lo propio para llevar a cabo el trabajo de producción de los preciados escamados en lugares tan distantes como son el mercado del Lejano Oriente, de Norteamérica y otros lugares del mundo. La industria se ha extendido –en casi 25 años- por casi 350 millas, unos 650 kilómetros, sumadas a otras tantas cercanas a Puerto Natales y Punta  Arenas llegando a producir más de 300.000 toneladas anuales, que ha significado posicionar al país en el 2do. lugar en el mundo, después de Noruega.  
Los centros de cultivo, cuentan hoy con las bondades que ofrece la tecnología de las comunicaciones  como son: la conexión a internet, televisión y telefonía satelital. También las diversas fases de producción, han incorporado sistemas computacionales para alimentar y llevar a cabo la tarea de desarrollo de los peces, efectuando diversos controles por esa vía.
Por otro lado, toda la industria de apoyo a esta gestión también está presente, observándose cada día el desplazamiento de pequeñas naves que transportan todo tipo de insumos, equipos, alimentos y personal técnico provenientes de Puerto Montt, Quellón y Chacabuco. Dentro de todos los elementos que se transportan, están aquellos que son objeto de cuidado preferencial, son los alevines, nuevos peces que habiendo completado su período de crecimiento en agua dulce, ahora deberán continuar creciendo en talla y peso en el mar, por uno o dos años más –dependiendo de las exigencias de los compradores- para luego convertirse en “sashimi” u otra forma de degustación entre los humanos.

                                Salmonera - Canal Pulluche /Archipiélago de Los Chonos-XI Región

Ya es la amanecida de nuestro 4to. día a bordo, Puerto Aguirre y Caleta Andrade quedaron atrás. La población ha crecido por esos lados y se debe a la actividad salmonera, que se ha constituido en la mayor fuente de trabajo al sur de Puerto Montt y prolongándose hasta el Estero Elefantes, cercano a la Laguna San Rafael.
Por la proa está el Golfo Corcovado que se hará notar debido al frente de mal tiempo que hace lo suyo desde Isla Mocha –Novena Región- hasta la Isla Guafo.
Esta no será la ocasión de admirar las cumbres del Volcán Corcovado ni Yanteles, siempre majestuosos y coronados de blanco.
La mañana avanza y vemos por estribor algunas casas de Chaitén. Luego, cerca del mediodía estaremos en el Canal Desertores para más tarde navegar el Golfo de Ancud. Al momento de relatar esto, afuera sopla el viento con intensidad inusitada, es un auténtico temporal donde su velocidad sobrepasa los 40 nudos. Mientras tanto, en el mar abierto, las olas se elevan por los 11 metros según un aviso de la autoridad marítima. Aquí dentro son de tan solo 3 metros de altura.

El Paso Queullín está con sus aguas revueltas, la corriente hacia el norte lucha contra el viento que procede desde el noreste, formando escarceos que hacen vibrar la nave cuya hélice gira y gira sin que la velocidad sobrepase los 8 nudos. Después damos la vuelta en Punta Redonda y Puerto Montt aparece mostrando sus luces ya que la noche ha caído. El fondeadero está ahora próximo y este a su vez a solo 3,5 cables de la costa, vale decir, poco más de 600 metros y casi frente al centro comercial construido hace pocos años en el puerto.
La Motonave “Corral” ya ha está detenida en la rada del Seno Reloncaví, ha concluido su viaje sin parar desde Bahía Blanca hasta aquí en casi 8 días de navegación.

Mañana atracará al muelle, mientras eso sucede, nosotros ya estaremos camino a casa en Valparaíso recordando por algunos momentos las vivencias de la recién terminada comisión de pilotaje.


Jaime Barrientos Proboste
Capitán de Alta Mar

Patagonian Fjords & Strait of Magellan